Beltrán explica las pérdidas en el informe pericial sobre Caja Rioja por un «ajuste contable»
Europa Press / Logroño
El que fuera presidente de Caja Rioja desde 1995 hasta 2011, Fernando Beltrán, justificó el lunes por un «ajuste contable» las pérdidas aparecidas en el informe pericial del Banco de España, entregado al juez Andreu, que no se habían registrado en la contabilidad individual de la entidad.
Beltrán compareció ante la comisión parlamentaria de investigación que trata de esclarecer la situación económica real de Caja Rioja en el momento de su integración en Bankia y que, al igual que los anteriores comparecientes, definió como «saneada».
Como presidente de Caja Rioja en el momento de la fusión en Bankia (2010) respondió ante los diputados al hecho de que el informe pericial realizado por dos inspectores del Banco de España (solicitado por el juez que instruye el denominado ‘caso Bankia’) plasmara que las cuentas de entidad reflejaban unas pérdidas de 9,37 millones y no los 10,23 millones de beneficios que se anunciaron en el momento de la fusión.
Beltrán indicó que, el 31 de diciembre de 2010, una vez que Caja Rioja cierra sus cuentas ya fusionada se produjo un «ajuste a valor razonable». Así pues, se usaron diferentes «criterios contables» ajustándose a la práctica del resto de entidades.
El entonces presidente de Caja Rioja también fue cuestionado por los motivos que llevaron a la integración de la caja en Bankia, ante lo que aseguró que el mercado financiero auguraba un futuro «duro» para una caja del tamaño de la riojana en «un nuevo entorno» acuciado por la crisis. Fue, una «realidad exigida por los mercados financieros». «Una entidad de nuestro tamaño ha valido hasta un punto», dijo. Su tamaño, afirmó, le hacía «vulnerable».
Cuestionado por la pérdida de oficinas que esto supuso, considera que Caja Rioja había tenido un «excesivo crecimiento». «Parecía que cuantas más oficinas, mejor eras en el sector», dijo. Pero, añadió que de no haber participado en Bankia también tendría que haberlas cerrado. «No hubiéramos podido seguir», aseguró.
Fue rotundo al afirmar que en Caja Rioja «no había tarjetas black»; y que en ningún momento se produjeron presiones políticas ni del Banco de España. «Nadie me lo dijo, pero sé seguir los mercados», afirmó. «El resultado de Bankia no le gusta a nadie», reconoció. «Sabiendo lo que sé», ahora se puede «aceptar» que no se acertó con esta fusión, añadió.
No obstante, cree que era la mejor de las posibles y que había que buscar «una rentabilidad» a Caja Rioja ante la evolución del mercado. «Tengo la tranquilidad absoluta de que se hizo lo mejor que se pudo, con absoluta independencia», afirmó el que fuera presidente de la entidad.






