Un experto dice que Daesh ha sido derrotado y llega la segunda parte
Efe / Logroño
El secretario general para Asuntos Políticos y de Seguridad de la OTAN, Alejandro Alvargonzález, ha afirmado que el Daesh «ha sido derrotado», pero «ahora llega la segunda parte», que es «evitar que cause dolor en algunos sitios y reordenar la zona desde el Golfo Pérsico al Mediterráneo«. El diplomático español, número tres en el escalafón de la OTAN, ha hecho estas declaraciones en Logroño, en una conferencia de prensa previa a su participación en los ‘Diálogos de Seguridad y Defensa’ de la Universidad de La Rioja.
En su comparecencia se ha referido principalmente al terrorismo islámico, el tema que le ha traído a Logroño, pero también ha aludido a otras cuestiones de defensa y seguridad, como la desinformación en internet y la «asignatura pendiente» que, a su juicio, tiene España, en referencia al «desconocimiento de qué es la seguridad hoy en día».
Ha admitido que considerar al Daesh derrotado «puede sonar pretencioso, pero a veces hay que respirar un poco» y cree que «lo que es seguro es que ya no tiene capacidad como estado, si es que alguna vez la tuvo».
«Durante mucho tiempo las cosas no fueron bien», ha dicho Alvargonzález, quien ha recordado que el llamado «estado islámico» ocupaba en 2014 la mitad del territorio de Siria e Irak y «estaba a 14 kilómetros de Bagdad». Ahora mismo «ocupa el 2% de Siria y en Irak, solo le quedan algunos bolsones», con lo que «ya no tiene capacidad de estado si alguna vez la tuvo»; y «también ha perdido capacidad operativa, de comunicación, de captación y financiera».
Por eso, ha insistido en que, «quizá, suene triunfalista decir que ha sido derrotado (Daesh), pero si no lo ha sido, ya no puede conformar el ‘estado islámico’ que en su momento soñó».
Ahora, ha proseguido, «nos enfrentamos a la segunda parte» porque «ahora procurará, para mantener su narrativa, hacernos sufrir y darnos grandes disgustos en Europa, en Rusia, en África, en Asia o en Afganistán».
El terrorismo islámico sí que ha «demostrado» que los valores democráticos occidentales «siguen compitiendo con otros en el mundo». Porque, ha narrado, tras la caída del muro de Berlín, «parecía que occidente había triunfado y sus valores se extendían de forma universal», pero «hoy sabemos que eso es mentira, que no hay un liderazgo único, ni político, ni de un país, y tampoco hay una ideología única».
Así, «estamos de nuevo compitiendo y los estados democráticos compiten con tendencias autocráticas y con lugares donde hay interés en restar espacio a la democracia» y «ese es el desafío de hoy y el que va a quedar para la próxima generación», ha subrayado.
EEUU e Israel
En esta misma línea, a preguntas de los periodistas, ha afirmado que él no puede juzgar la decisión de un país miembro de la OTAN, en referencia a Estados Unidos, de reconocer como capital de Israel a Jerusalén. «Pero, lo que sí está claro es que, tras la caída de Daesh, Oriente Medio tiene que reordenarse y hay que buscar las mayores bases de estabilidad posibles», ha explicado.
Para él, ese es un trabajo que «hay que afrontar con mucha paciencia» y que, «probablemente, va a depender de que Irán, Rusia y Siria busquen una estabilidad en la región igual que Arabia Saudí, Israel y Estados Unidos, por otro lado». «En cualquier caso, la diplomacia se tiene que abrir paso porque es una región que ha visto demasiado sufrimiento a lo largo de demasiados años», ha dicho.
Seguridad e internet
Por otro lado, ha explicado que uno de los trabajos de seguridad de los países de la OTAN ahora mismo es el de atajar «la influencia maligna» por la que, «a través de internet, se trata de interferir en procesos internos».
«La desinformación ha existido siempre, pero hoy la información está en el punto del dedo y, por eso, la desinformación es un campo de batalla real y más eficaz que otros, que tiene efectos reales y en el que es difícil competir desde sociedades abiertas porque se hace en lugares donde hay censura», ha detallado.
Cree que, en esa cuestión, «lo importante es aguantar el tirón, mantener la verdad y seguir porque, al final, la opinión pública ve dónde está la verdad y la mentira, aunque en ocasiones no sea fácil distinguir», ha concluido.






